Un viaje por la historia de Valladolid

Descubre los secretos de Valladolid y su histórica Universidad.

Vuestra experiencia universitaria no se limita a la facultad o a la vida en el Colegio Mayor. Si todo sigue su curso, vais a vivir durante los próximos años en Valladolid, una ciudad preparada para ofrecerte infinidad de experiencias enriquecedoras.

A menudo, con las prisas del día a día, cruzamos plazas y calles sin ser conscientes de lo que vemos, ni mucho menos, de lo que sucedió allí mismo hace siglos. Por eso, para empezar el nuevo año con perspectiva, os invitamos a realizar un viaje en el tiempo. Vamos a descubrir por qué el suelo que pisáis tiene tanta importancia.

Los orígenes remotos

Aunque la imagen que tenemos de Valladolid es eminentemente medieval y renacentista, esta tierra a orillas del Pisuerga lleva habitada milenios. Antes de que existieran las universidades o los reyes, pueblos prerromanos como los vacceos ya se asentaron en estas fértiles riberas. Los romanos también dejaron su huella, testificando que este cruce de caminos siempre fue un lugar estratégico.

Pero la chispa que encendió la ciudad que conocemos hoy surgió en la Edad Media, durante la Reconquista, cuando estas tierras eran una frontera peligrosa e inestable entre el norte cristiano y el sur musulmán.

El «Conde» que diseñó una ciudad: La era de Ansúrez

Si hay un nombre que debéis recordar, es el de Pedro Ansúrez. En el siglo XI, el rey Alfonso VI le encomendó una tarea titánica: repoblar y organizar este territorio. Ansúrez no solo cumplió, sino que se convirtió en el verdadero «padre» de la ciudad.

No se limitó a traer gente; diseñó una villa funcional. Bajo su mandato se construyó el primer puente estable sobre el Pisuerga (vital para el comercio), se fundaron iglesias clave como la Colegiata de Santa María (sobre la que luego se intentaría construir la catedral) y la icónica Santa María la Antigua, cuya torre románica sigue siendo hoy uno de los faros de la ciudad. Ansúrez dotó a la villa de ferias y mercados, atrayendo mercaderes y riqueza, sentando las bases de una urbe de alcurnia.

Cuando Valladolid fue Capital

El momento de máximo esplendor de Valladolid llegó con el Renacimiento y el Siglo de Oro. Olvidad la imagen de una ciudad de provincias tranquila; imaginaos el Valladolid de los siglos XV y XVI como una capital bulliciosa, un hervidero de diplomáticos, artistas, nobles y comerciantes venidos de toda Europa.

Aquí sucedieron cosas que cambiaron el mapa mundial:

  • Una boda secreta: En 1469, en el Palacio de los Vivero, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (los Reyes Católicos) se casaron en secreto, uniendo dos reinos y sentando las bases de la España moderna.

  • Cuna de Reyes: Aquí nacieron monarcas tan poderosos como Felipe II (en el Palacio de Pimentel, fijaos en la ventana de la esquina la próxima vez que paséis).

  • Capital del Imperio: Durante periodos clave, Valladolid fue la sede de la Corte, siendo el centro político y administrativo. Las decisiones que se tomaban aquí afectaban desde Flandes hasta las Américas.

Fue también una época de transformación urbana radical. Tras un devastador incendio en 1561 que arrasó el centro medieval, la ciudad se reconstruyó siguiendo modelos modernos. La actual Plaza Mayor, con sus soportales y su diseño regular, fue pionera en España y sirvió de modelo para las plazas mayores de Madrid, Salamanca y muchas ciudades de Latinoamérica.

Ciudad de Letras y Arte

Ese ambiente de capital atrajo a los mejores cerebros. Valladolid se convirtió en un foco cultural de primer orden. Imaginaos que, paseando por el barrio que hoy rodea la casa de Cervantes, podríais haberos cruzado con el propio Miguel de Cervantes (que vivió aquí cuando se publicó la primera parte del Quijote), con Quevedo o con Góngora.

La ciudad era también el centro de la escultura policromada. Maestros como Alonso Berruguete, Juan de Juni o Gregorio Fernández tenían aquí sus talleres, creando las impresionantes obras que hoy podéis ver en el Museo Nacional de Escultura (una visita obligada durante vuestra estancia) o en las procesiones de Semana Santa.

uva

El Cerebro de la Ciudad: La Universidad de Valladolid (UVA)

Pero si hay una institución que ha mantenido el pulso de la ciudad vivo, incluso cuando la Corte se marchó definitivamente a Madrid, es su Universidad. Vuestra universidad.

La historia de la UVA es fascinante y compleja. Sus raíces se hunden en el siglo XIII. Tradicionalmente se considera que nació del traslado del Estudio General de Palencia (la primera universidad de España) a Valladolid, impulsado por el interés de los reyes castellanos en tener un centro de saber de primer nivel bajo su protección directa.

Desde sus inicios, fue una de las universidades «mayores» del reino, junto con Salamanca y Alcalá. Ser estudiante en el Valladolid medieval o renacentista no era fácil: los «pupilos» vivían bajo normas estrictas, el latín era la lengua vehicular y la vida estaba regida por los toques de campana. Pero también era un espacio de libertad intelectual y de prestigio.

Un patrimonio que impone: La universidad ha dejado una huella arquitectónica imborrable en la ciudad. El Palacio de Santa Cruz, por ejemplo, fue el primer edificio renacentista construido en España, una auténtica joya que sirvió de Colegio Mayor.

Pero la imagen más icónica es, sin duda, la fachada barroca del edificio histórico de la Universidad, que podéis ver en la plaza que lleva su nombre. Construida en el siglo XVIII, esa fachada es todo un programa de propaganda educativa. Si os fijáis, está llena de alegorías de las ciencias y las letras. Justo encima de la puerta principal, una figura femenina que representa la Sabiduría pisa a la Ignorancia. Un mensaje potente que sigue vigente hoy para todas vosotras.

Vuestro turno en la historia: La UVA ha evolucionado enormemente, pasando de ser un espacio exclusivamente masculino y clerical a la universidad moderna, diversa y dinámica que es hoy. Recordad que hubo mujeres que lucharon por su derecho a sentarse en esas mismas aulas hace poco más de un siglo.

Al vivir en el Colegio Mayor María de Molina, os unís a una cadena de conocimiento que dura casi 800 años. Por eso, queremos animaros a que esta ciudad no sea solo el lugar donde estudiáis, sino el lugar donde vivís. Perdeos por el casco antiguo, descubrid los patios escondidos, visitad los museos que guardan tesoros nacionales y sentid el peso de la historia.

Valladolid os espera para ser el escenario de los mejores años de vuestra vida. ¡Bienvenidas a casa!

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